Los estudiantes de Tres Pozos tuvieron que esperar hasta las 03:30 de la madrugada... para hacer su presentación, cuando gran parte del público ya se había retirado
" CUANDO LA ORGANIZACIÓN PIERDE EL SENTIDO DE LA FIESTA"
Hay momentos en los que las palabras coherencia, sentido común y criterio dejan de ser simples conceptos para convertirse en una verdadera exigencia.
Organizar una fiesta que lleva 74 ediciones no debería ser una tarea improvisada ni quedar reducida a decisiones circunstanciales. Detrás de semejante trayectoria existe una historia, una tradición y, fundamentalmente, miles de jujeños que han hecho de esta celebración una parte importante de nuestra identidad.
Por eso resulta difícil comprender determinadas decisiones de quienes hoy tienen la responsabilidad de llevar adelante esta Fiesta. Porque cuando se toman medidas sin contemplar a quienes participan, trabajan y ponen esfuerzo para hacerla posible, lo que queda en evidencia no es solamente una diferencia de criterios: es una preocupante falta de consideración hacia quienes merecen ser escuchados y respetados.
No se trata de pedir privilegios. Se trata de exigir respeto.
Respeto por los artistas, por los participantes, por las instituciones, por las familias y por todos aquellos que, edición tras edición, sostienen esta celebración con su trabajo y también con importantes esfuerzos económicos.
Una organización seria debe saber que administrar una fiesta de semejante magnitud implica mucho más que confeccionar una programación o tomar decisiones desde un escritorio. Implica escuchar, evaluar consecuencias, anticiparse a los problemas y comprender la realidad de quienes están del otro lado de cada decisión.
Después de 74 ediciones, la experiencia debería servir para aprender. La historia debería servir para no repetir errores. Y el sentido común debería indicar que quienes hacen posible la Fiesta no pueden ser considerados simplemente como una pieza más de una estructura organizativa.
Esta Fiesta no pertenece a quienes circunstancialmente tienen la responsabilidad de organizarla. Pertenece a los jujeños.
Tres Pozos también es parte de la FNE. Y sus estudiantes merecían desfilar frente a las gradas llenas, con el público acompañando y reconociendo el trabajo que realizaron.
Y justamente por eso, quienes reciben la responsabilidad de conducirla tienen también la obligación de estar a la altura de esa historia.
Porque cuando falta coherencia, cuando falta criterio y cuando el sentido común parece quedar relegado, no solamente se cuestiona una decisión puntual.
Se pone en juego el respeto que merece una Fiesta que lleva 74 ediciones y que, por su historia y por lo que representa, debería ser organizada con mucha más responsabilidad.
Los jujeños no deberían tener que pedir algo tan básico.
Una Fiesta de esta magnitud merece una organización a su altura. Nada más. Pero tampoco nada menos.








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