La Escuela N° 131 de Lagunillas del Farallón busca cambiar su nombre por el de Fernando “Guillermito” Llampa, un niño de 10 años que falleció hace 54 años mientras regresaba de la escuela. La iniciativa cuenta con el acompañamiento de toda la comunidad.
A cinco horas de La Quiaca, en la localidad de Lagunillas del Farallón, una historia que marcó profundamente a la comunidad vuelve a cobrar fuerza. La Escuela N° 131, actualmente llamada Alfonsina Storni, impulsa el cambio de su denominación para llevar el nombre de “Guillermito” Llampa, el niño de 10 años que murió congelado el 5 de mayo de 1972 cuando regresaba de la escuela.
La iniciativa es encabezada por la directora Brenda Beatriz Encina, junto a la profesora Belén Zerpa, y el diputado Diego Cruz busca mantener viva la memoria de Guillermito a través de un homenaje que consideran profundamente significativo para toda la comunidad.
La historia volvió a ponerse sobre la mesa durante los festejos por los 75 años de la institución, celebrados en 2024. “En ese acto traje a la memoria la historia de Guillermito”, recordó la directora. Fue entonces cuando surgió la posibilidad de impulsar el cambio de nombre de la escuela.
La propuesta fue creciendo y logró el acompañamiento de los vecinos de Lagunillas del Farallón. “Conseguimos la aprobación de toda la comunidad”, destacó Encina sobre una iniciativa que representa mucho más que una modificación administrativa: busca convertir el nombre de la escuela en un permanente recuerdo de aquel niño.








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